Fundación CARF
Dona

Cleyver, un seminarista venezolano: «Entendí que Dios me pedía más»

25/08/2026

Cleyver Josue, miércoles de ceniza

Cleyver Josué Gómez descubrió su vocación sacerdotal en Venezuela y se formó en España, en el Seminario Internacional Bidasoa. Hoy es sacerdote y sirve en la Diócesis de Punto Fijo, donde une su ministerio a su vocación por la comunicación.

Cleyver Josué Gómez Jiménez descubrió su vocación sacerdotal mientras servía en su parroquia de Venezuela. Comunicador social de formación, comprendió poco a poco que Dios le llamaba a anunciarle no solo con sus palabras, sino con toda su vida.

Su camino le llevó hasta España, donde pudo continuar su formación sacerdotal en el Seminario Internacional Bidasoa, en Pamplona. Una etapa decisiva para prepararse humana, espiritual, intelectual y pastoralmente para servir a la Iglesia y a las personas de su diócesis.

Una vocación que comenzó en su parroquia

Cleyver Josué es el mayor de tres hermanos. A los 15 años comenzó a participar activamente en la vida de la Iglesia gracias a la invitación de las Hermanas Misioneras de Acción Parroquial, que atendían su parroquia.

«Poco a poco Dios fue dándome pequeños encargos dentro de este camino», recuerda.

Durante su adolescencia y juventud fue coordinador del grupo juvenil parroquial. Allí descubrió una Iglesia cercana, en la que encontró una verdadera familia. «Por esta razón, la Iglesia es para mí una gran familia en cuyo seno Dios nos va dando forma para alcanzar la felicidad».

Sin embargo, aunque estaba feliz con su servicio en la parroquia, en su interior comenzó a crecer una inquietud.

«Dios me pedía más»

«En mi corazón seguía sintiendo una inquietud. Entendí que Dios pedía más de mí».

Tras graduarse como comunicador social, trabajó en programas religiosos de radio y televisión. Su profesión le permitía hablar de Dios, pero comenzó a comprender que su llamada iba mucho más allá.

Poco a poco fue tomando forma una idea: «Anunciar a Dios no solo con mis palabras, sino con toda mi vida» por lo que, después de un proceso de discernimiento, el 13 de mayo de 2014, fiesta de Nuestra Señora de Fátima, decidió dar el paso.

«Bajo la protección maternal de la Virgen María, decidí aceptar esta aventura a la que Dios me invitaba: ¡el camino hacia el sacerdocio!».

Ese mismo año Cleyver ingresó en el seminario. Cinco años después, una vez terminados sus estudios de Filosofía, su obispo, Mons. Carlos Alfredo Cabezas, le comunicó que quería enviarlo a España para continuar su formación.

Cleyver, seminarista Venezolano

De Venezuela al Seminario Internacional Bidasoa

El 8 de septiembre de 2019, Cleyver llegó al Seminario Internacional Bidasoa, en Pamplona.

«Inmediatamente sentí la voz de Dios, quien al principio me había llamado por una congregación nacida en España y ahora me quería en este país para fortalecer mi formación».

En Bidasoa encontró también una nueva familia, formada por seminaristas procedentes de numerosos países y por sus formadores. «Dios me ha regalado una familia muy numerosa y diversa en los seminaristas y formadores».

La formación de sacerdotes y seminaristas diocesanos como él es posible gracias a la generosidad de los benefactores de Fundación CARF, que colaboran para que jóvenes de diócesis de todo el mundo puedan recibir una sólida preparación antes de regresar a sus países de origen y ponerse al servicio de sus comunidades.

Venezuela: una Iglesia en medio de las dificultades

La vocación de Cleyver está profundamente ligada a la realidad de Venezuela. La difícil situación social, política y económica que ha atravesado el país ha afectado también a la vida cotidiana de los fieles.

Muchas familias se han visto obligadas a emigrar en busca de mejores condiciones de vida, mientras otras afrontan grandes dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

En medio de esta realidad, destaca el papel de la Iglesia venezolana, tanto en su misión evangelizadora como en la atención a las personas más vulnerables.

Para él, uno de los grandes aprendizajes de estos años ha sido descubrir la fortaleza de su pueblo: «El progreso más grande que ha tenido Venezuela, desde mi punto de vista, es descubrirse como un pueblo fuerte, fraterno y perseverante ante las dificultades. La Iglesia en Venezuela ha ayudado en gran manera a este progreso que, aunque parece pequeño, tiene un valor incalculable».

Entre otras iniciativas, destaca la labor de Cáritas y de tantas personas que ayudan cada día a las familias que atraviesan situaciones de necesidad.

Los jóvenes venezolanos: «Son soñadores»

Cleyver tiene una mirada especialmente esperanzada sobre los jóvenes de su país.

Los define como «soñadores»: jóvenes que desean un país en paz, con seguridad y oportunidades; un lugar donde puedan construir su futuro sin verse obligados a abandonar su tierra.

«Sueñan con un país lleno de paz, de alegría, con seguridad, con gente que tenga comida y medicinas. Sueñan con poder vivir en nuestra tierra y no tener que salir del país por falta de esos recursos».

En muchos de ellos, asegura, la fe se ha convertido en una respuesta ante las dificultades.

«No podemos hablar de Iglesia en Venezuela sin hacer referencia a la juventud, que con su ánimo característico impregna todos los grupos de apostolado y apuesta cada día por un mejor país».

Por eso considera fundamental acompañar a los jóvenes y mostrarles el Evangelio desde la cercanía, especialmente en momentos de incertidumbre.

Evangelizar también en las redes sociales

Su formación como comunicador social hace que Cleyver conozca bien las posibilidades que ofrece el mundo digital para transmitir la fe. «Como comunicador social veo las redes sociales como una gran herramienta para la evangelización. Vivimos en un mundo cada vez más digital y no podemos dejar de hacer presente a Dios en este espacio».

Para él, no existe una única manera de evangelizar en internet. Cada persona puede hacerlo desde sus propios dones y dirigirse a públicos diferentes: niños, jóvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos o laicos.

En sus propias redes comparte mensajes y reflexiones sobre la fe, pero también escenas de su vida cotidiana.

Y es precisamente ahí donde encuentra una de las claves de la evangelización: mostrar que la fe no es algo separado de la vida. «No podemos desligar la vida diaria de la fe, pues la vivimos no solo en el templo, sino también en nuestra cotidianidad».

Lo que España le enseñó sobre la fe

Su estancia en España también permitió a Cleyver conocer de cerca lugares estrechamente vinculados con la historia de la Iglesia. «España es cuna de grandes santos y lugar privilegiado de acontecimientos importantes para nuestra fe».

Recuerda especialmente lugares relacionados con san Francisco Javier y santa Teresa de Jesús, así como la riqueza de tantos templos repartidos por el país.

También quedó impresionado por la Sagrada Familia de Barcelona y por cómo la belleza puede convertirse en un camino hacia Dios.

«¿Quién no queda gratamente sorprendido al contemplar, por ejemplo, la hermosura del templo de la Sagrada Familia en Barcelona? Yo soy uno de aquellos que se sienten enamorados al contemplar la belleza que se refleja en estos lugares sagrados».

Cleyver Josué ante la Virgen María

De comunicador y seminarista a sacerdote en Venezuela

Años después de aquel testimonio, su historia ha seguido avanzando. El joven comunicador social que llegó a España para formarse como seminarista regresó a Venezuela convertido en sacerdote.

En 2025, el padre Cleyver Gómez ejercía como párroco de Las Piedras y como asesor de la Pastoral de Comunicación de la Diócesis de Punto Fijo.

Hay algo especialmente significativo en su trayectoria. Cuando todavía era seminarista afirmaba que las redes sociales eran «una gran herramienta para la evangelización» y defendía la necesidad de hacer presente a Dios también en el mundo digital. Hoy, su formación como comunicador sigue estando al servicio de la Iglesia, ahora desde su ministerio sacerdotal y su colaboración con la comunicación de su diócesis.

Se cumple así, de alguna manera, aquella intuición que marcó el comienzo de su vocación: «anunciar a Dios no solo con mis palabras, sino con toda mi vida».

Su historia muestra también el alcance de la ayuda de los benefactores de Fundación CARF. La formación que recibió durante sus años de seminario no terminó con sus estudios en España: regresó a su diócesis para ponerla al servicio de los demás.

Porque ayudar a formar a un seminarista es sembrar para el futuro de toda una diócesis.

Y aquella pregunta que Cleyver formulaba entonces sigue teniendo sentido hoy:

«¿Te has preguntado qué quiere Dios de ti?»

Cleyver Josué


Artículo original de Marta Santín, periodista especializada en información religiosa. Actualizado en 2026 por Fundación CARF.

Comparte
magnifiercrossmenu linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram